martes, 9 de enero de 2018

Sandra López


ESPERANZA DE VIDA, ESPERANZA QUE CONSUELA




El sol ya estaba calentando bastante y los árboles ofrecían escasa sombra.
De todos modos ellos no reparaban en eso, estaban con pensamientos más importantes.
La lápida estaba tallada prolijamente con el nombre y fecha del ser querido.
Las flores frescas en sendos jarrones, el pasto bien cuidado.
Cada detalle observado.
Llegó el momento de abandonar el lugar dejando allí el afecto preciado.
A pesar de la seguridad de donde estaba ahora, aún sabiendo que no era una despedida definitiva, muchos se resistieron a irse de allí.
Las lágrimas surcaban los rostros en silencio y los puños se cerraban fuerte como queriendo retener el recuerdo alegre que se quería escapar.
Los abrazos sostenidos alentaban a uno y otro.
Finalmente las palabras del ministro sonaron pausadas, rompiendo el silencio del llanto.
Dice la palabra : Le dijo Jesús: Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá.
Y todo aquel que vive y cree en mí, no morirá eternamente. ¿Crees esto?           
Esta es nuestra confianza y según creemos será. Un día ya no habrán mas despedidas, ya no diremos más adiós.
Finalmente todos comenzaron a retirarse del lugar. Sin que ninguno pudiera pronunciar la fría palabra que suponía más separación. Ninguno dijo : Adiós.


Es que no fuimos creados para decir Adiós.
Cuando Dios creó al hombre y la mujer su plan original no era el de la muerte y la separación.
Es por eso que puso en práctica su plan divino de salvación. Puso en marcha su amor misericordioso y porfiado para eliminar la palabra Adiós entre él y nosotros.
Ese plan maravilloso es Jesús.
Es tan doloroso para nosotros los seres humanos pasar por el valle de la muerte.
Enfrentar ese momento en que despedimos al ser amado, con conciencia de que no tendremos más sus abrazos, sus besos, sus palabras y todas aquellas cosas que nos hacían felices.
Hace un tiempo unos amigos muy queridos dijeron Adiós a su hijito de apenas dos añitos. No puedo imaginar la proporción de ese dolor, lo agónico que puede ser sentir ese vacío.
Pero hay alguien que si lo sabe, que lo conoce y que trata de todas formas que entendamos que con él son diferentes las separaciones.
Su palabra dice que el que tiene al Hijo tiene la vida.
Cuando venimos a él, cuando le damos nuestro corazón, y aceptamos su regalo de la salvación de nuestras almas, su palabra también nos recuerda que pasamos de muerte a vida.
Que diferente son las despedidas cuando hemos entendido que aunque este cuerpo mortal muere y vuelve al polvo, nosotros viviremos una eternidad gloriosa con aquel que nos amó y rescató.
Un tiempo atrás me tocó despedirme terrenalmente de mi mamá.
Nosotras teníamos una forma muy nuestra de despedirnos cada noche luego de hablar al final del día.
Yo decía :- Hasta mañana si Dios quiere-
Mi mamá me respondía : - Si no nos vemos mañana acá en la tierra nos encontramos en la gloria-
Respondía entonces : - La que llegué primero espera a la otra-
Y un día ella partió primero y sé con certeza que me está esperando arriba en la gloria junto a su Amado Rey.
Todos tenemos alguien que se nos adelantó, algún ser amado que ya está en las moradas celestiales. 
Esas que Jesús mismo prometió que iba a preparar.
Este texto de Juan 11:25 es una hermosa promesa para todo el que así lo desee.
Un día más tarde o más temprano todos dejaremos nuestras moradas terrenales, estos cuerpos mortales volverán al polvo. 
Es entonces cuando se cumplirá esta promesa.
Si creemos en Jesús, aunque estemos muertos viviremos.
Porque El es la vida eterna.
No más despedidas, no más dolor, no más tristezas, no más Adiós.
Aferremosnos a sus promesas, dejemos que su paz nos llene cuando tengamos que pasar el valle de muerte, que su mano nos sostenga y que su fortaleza nos abrace.
El es la vida y porque El vive nosotros también viviremos.
Esa son palabras de esperanza y esas palabras nos consuelan más allá de todo entendimiento.


Nuestro Dios te bendiga mucho y su amor te rodee siempre. Nos leemos pronto.




NO OLVIDES DIOS TE AMA Y NOSOTRAS TAMBIEN.

No te vayas sin dejarnos un comentario y no olvides compartir para bendecir a otros.

4 comentarios:

  1. Muy bueno GRACIAS DIOS TE BENDIGA SIEMPRE....!!

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    1. Muchas gracias por comentar. Dios te bendiga a ti también.

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  2. Gracias,Gracia al leer me invadió la tristeza recuerdo todavía. El día que partió mi madrecita estaba muy triste era como un sueño, una obra de teatro que solo esperaba que acabara, tantas lagrima salía de mis ojos, hasta me sentí mal ; pasa el tiempo, hoy que no estas aquí con nosotros te recuerdo y mi desconsuelo es grande te extraño mucho. Son tantos momentos, detalles tuyos, consejos que se vienen a mi mente. Contigo aprendí que existe el amor, la lealtad, el compañerismo me ensenaste lo bueno y lo malo, no pensé q esto doliera tanto, mi felicidad ya no es completa; sin ti nada es igual. Discúlpame por favor te dije q no lloraría pero no puedo evitarlo necesito llorar y votar todo este dolor es la única manera de que quizás esto algún día tenga consuelo, algún día nos reencontraremos madrecita mía.

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    1. Querida Gladys sin duda el dolor de la partida de una madre es muy intenso. Lo se por propia experiencia. Mira llora cuanto tengas que llorar, pero permitete sonreir cuando los buenos recuerdos te invadan. Te envío un abrazo apretado y oro que la paz de Dios inunde tu alma.

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